Esa es una meta que desde antaño persiguen la mayoría de los gobiernos democráticos. Para ello construyeron bibliotecas en las ciudades, pueblos etcetera. Y esas bibliotecas las llenaron de libros, y esos libros podían ser consultados por las personas. Eso está bien.
Pero sigue sin ofrecer un acceso justo a la información. Si vives en una ciudad pequeña, tendrá una biblioteca pequeña, y esta en una disposición favorable con respecto a una ciudad mayor. Hay pues ciudadanos de primera y de segunda.
Existe otro problema. Cada persona tiene sus gustos, y resulta que es un bicho raro en su ciudad, y quiere ejemplares que sólo los quiere él. No sería justo que se gastasen los fondos públicos en un libro sólo para una persona. Pero ese ciudadano está viendo mutilado su derecho al acceso a la cultura. Realmente no hay gobierno en el mundo para solventar las dos deficiencias anteriores, y si lo existe probablemente es porque nadie se preocupa de leer y así tiene solventado el acceso a la cultura de sus ciudadanos.
Pero llego internet. Y de la mano de internet surgieron otros conceptos, como la redes de compartición entre pares,P2P, o el Emule, o como se le quiera llamar. Y permitio que usuarios de diversas partes del mundo compartan archivos de manera anónima y ALTRUISTA. Entonces ya da igual donde vivas, aunque vivas de ermitaño, tienes en tu mano acceso a una biblioteca universal, y no importa del capital del que dispongas, los tienes ahi. Lo que no pudieron conseguir los gobiernos lo consiguió la tecnología.
Y llegó Google y creyó que esto no era suficiente. Y penso en recopilar los libros de grandes bibliotecas para indexarlos y satisfacer así la necesidad de información de sus usuarios. Tener la necesidad de aclarar un concepto y que se te muestren las opciones que pueden satisfacerla. Gran idea.
Pero llegaron los editores, que realmente no aportan nada a la cultura, pues lo único que hacen es poner los medios para que se plasmen las ideas en un material. Y quizás mutilan la cultura, pues en más de una ocasión habran presionado para que el autor oriente determinada novela o texto para que guste a más gente. Y otras obras quizás les parezcan poco rentables y queden en el pozo del olvido. Pero se quejaron a los gobiernos. Y decían que lo que quería hacer Google es ilegal. Y le jodieron el invento. Asi que una idea que si la hubieran comentado en la época de la Ilustración hubiera sido considerada de utópica, pues esta paralizada. Nuevamente, quien menos aporta es quién más manda.
Pero no todo es de color de rosa para la iniciativa de Google. Para crear es necasario tiempo. Y para disponer de tiempo y medios para aprovechar ese tiempo es necesario dinero. Y si no hay creadores habremos dado un paso atrás de la misma intensidad que el que se dio adelante con la iniciativa. ¿Cúal es el punto de equilibrio entre el acceso universal a la cultura y la creación?